Algo sobre los blogs
Hay un blog que siempre leo. Es el del periodista cordobés Sergio Carreras: http://www.sergiocarreras.blogspot.com
Plantea miradas interesantes y datos de valor. Acabo de leer una opinión suya sobre los blogs y quiero compartirla porque me parece destacable. Es la siguiente:
-Los mejores blogs son los blogs personales. Esas ventanas que alguien abre para que nos asomemos a su mundo, su egolatría, su inteligencia, sus caprichos. El formato los favorece. Los blogs periodísticos, como este, son astillas del palo de los medios.
-Tener un blog no convierte a nadie en periodista. Lo convierte en algo mejor: una persona inquieta, informada, con ganas de vincularse a otros, que desarrolla una mirada personal crítica y ejercita un control sobre asuntos que le interesan: medios, tecnología, política, consumo. Hace todo eso sin tener que preocuparse por estándares de calidad informativa que sí deben preocupar a un periodista.
-Los comentarios de los lectores deben moderarse. Tanto en los sitios digitales de los grandes medios como en los blogs. A menos que el sitio sea visitado sólo por una capilla de conocidos que nunca se desubican (lo que es bastante aburrido) siempre hace falta el portero que cierre las puertas a los anónimos que insultan o a los que acusan sobre cosas graves sin pruebas. Aunque al dueño del blog eso no le moleste, es ruido para los lectores que lo visitan y no quieren atravesar un listado de puteadas antes de leer algo interesante. Y si el blog es más o menos importante, los insultos y acusaciones que publique pueden ser carne para futuros juicios.
-Los blogs son una herramienta subutilizada. Cada grado, cada curso escolar podría tener el suyo para facilitar y enriquecer sus trabajos. Cada periodista, cada profesor, cada candidato a lo que sea debería pisar esta cancha para comunicar mejor, para relacionarse de una manera nueva y para, en definitiva, hacer su contribución a una sociedad más abierta y participativa, con menos oficinas de puertas cerradas, con menos asuntos que transcurren en cajas negras, con menos gasto de tiempo en expedientes y colas. ¿Se imaginan al primer juez bloguero intercambiando comentarios sobre la Justicia argentina con personas comunes?
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Plantea miradas interesantes y datos de valor. Acabo de leer una opinión suya sobre los blogs y quiero compartirla porque me parece destacable. Es la siguiente:
-Los mejores blogs son los blogs personales. Esas ventanas que alguien abre para que nos asomemos a su mundo, su egolatría, su inteligencia, sus caprichos. El formato los favorece. Los blogs periodísticos, como este, son astillas del palo de los medios.
-Tener un blog no convierte a nadie en periodista. Lo convierte en algo mejor: una persona inquieta, informada, con ganas de vincularse a otros, que desarrolla una mirada personal crítica y ejercita un control sobre asuntos que le interesan: medios, tecnología, política, consumo. Hace todo eso sin tener que preocuparse por estándares de calidad informativa que sí deben preocupar a un periodista.
-Los comentarios de los lectores deben moderarse. Tanto en los sitios digitales de los grandes medios como en los blogs. A menos que el sitio sea visitado sólo por una capilla de conocidos que nunca se desubican (lo que es bastante aburrido) siempre hace falta el portero que cierre las puertas a los anónimos que insultan o a los que acusan sobre cosas graves sin pruebas. Aunque al dueño del blog eso no le moleste, es ruido para los lectores que lo visitan y no quieren atravesar un listado de puteadas antes de leer algo interesante. Y si el blog es más o menos importante, los insultos y acusaciones que publique pueden ser carne para futuros juicios.
-Los blogs son una herramienta subutilizada. Cada grado, cada curso escolar podría tener el suyo para facilitar y enriquecer sus trabajos. Cada periodista, cada profesor, cada candidato a lo que sea debería pisar esta cancha para comunicar mejor, para relacionarse de una manera nueva y para, en definitiva, hacer su contribución a una sociedad más abierta y participativa, con menos oficinas de puertas cerradas, con menos asuntos que transcurren en cajas negras, con menos gasto de tiempo en expedientes y colas. ¿Se imaginan al primer juez bloguero intercambiando comentarios sobre la Justicia argentina con personas comunes?
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2 Comments:
At 3:12 a.m.,
Juan Manuel Bruñol Silvani said…
En algunas cosas estoy más o menos de acuerdo.
Yo no modero los comentarios, que se yo, creo que jamás lo haría.
niñoespina
At 1:16 p.m.,
Laura Cambra said…
El tema de la moderación de comentarios, creo, debe reducirse a la eliminación de palabras ofensivas e insultos. Lo demás, sea bueno o malo, laudatorio o crítico, debería aparecer. En lo personal, modero comentarios y sólo tuve una experiencia en la cual decidí no publicarlos porque pertenecían a un liso y llano acosador. Como defensa, lo único que hice fue, previo aviso, rechazar los mensajes y postear un artículo llamado "El acosador". Parece que el tipo/a entendió porque no volvió a escribir. Otra cosa que no hago es, como algunos autores que leo, embarcarme en polémicas con los comentaristas. Respeto sus opiniones pero no las discuto. Son opiniones. Podemos disentir y seguir bajo el mismo cielo.
Me alegra que hayas vuelto a postear acá, Sebastián.
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